sábado, 12 de mayo de 2012
LIBERATE DE LOS CONFLICTOS
Todos los conflictos que el ser humano tiene en su existencia son producto de algún tipo de ignorancia. Sobre todo la ignorancia de su verdadero ser real.
Los conflictos son:
*de la persona consigo misma
*con los demás
Los conflictos consigo mismo son o los referentes a su cuerpo físico o los originados en su mente.
Los conflictos físicos de nuestro cuerpo se refieren a las deficiencias y anomalías propias de todo ser viviente, por sus normales cambios naturales.
La inconsciencia nos conduce muchas veces a querer detener, cristalizar, la evolución natural de nuestro cuerpo que sigue la ley general de todo ser vivo como es la entropía, por la que se rige, con el nacimiento, crecimiento y decadencia lógica con sus deficiencias y molestias consiguientes.
Si somos conscientes de la impermanencia de todas formas de la existencia, hemos de ser consecuentes con los ciclos naturales de todo ser vivo, entre los que están el decaimiento y decrepitud, salud y enfermedad.
La no aceptación de estos ciclos y cambios naturales nos conduce al conflicto en forma de rechazo. Y cuanto más nos resistimos a aceptar esta ley de la impermanencia y cambio, más dolor y sufrimiento creamos.
Hemos de aceptar que todas las formas de nuestro cuerpo son cambiantes e impermanentes con sus consecuencias. ¿Por qué no aceptar de buen grado la ley tal como es? ¿Por qué no permitir fluir La Vida en todas sus formas según su naturaleza?
Los conflictos mentales son más y de peores consecuencias.
Estos conflictos de la persona consigo misma se crean por la oposición y divergencia entre los deseos egotélicos y raquíticos del yo personal, por una parte, que siempre anhela su provecho particular y, por otra, las aspiraciones profundas de nuestro ser real verdadero, que aspira a la plenitud total.
viernes, 11 de mayo de 2012
Existe de alguna forma ese miedo que me hace sentir cerrado, duro y triste, desesperado y enojado y sin esperanza. Parece ser tan sutil que ni siquiera entro en contacto con él. ¿Cómo podría verlo más claramente?
El único problema con la tristeza, la desesperación, el enojo, la desesperanza, la ansiedad, la angustia, la aflicción, es que te quieres deshacer de ellos. Ésa es la única barrera.
Tendrás que vivir con ellos. No puedes simplemente escapar. Son precisamente las situaciones que la vida tiene para integrarse y crecer. Son los desafíos de la vida. Acéptalos. Son bendiciones disfrazadas. Si quieres escapar de ellos, si de alguna manera te quieres librar de ellos, entonces surge un problema, porque si te quieres librar de algo, nunca lo miras directamente y entonces eso mismo empieza a esconderse porque lo estás condenando. Entonces eso va cada vez más profundo dentro del inconsciente, se esconde en el rincón más oscuro de tu ser en donde no puedes encontrarlo. Se dirige hacia el sótano de tu ser y se esconde ahí. Y, por supuesto, mientras más profundo va, más problemas causa, porque entonces comienza a funcionar desde rincones desconocidos de tu ser y tú estás completamente indefenso.
Así que lo primero es: nunca reprimas. Lo primero es: Acéptalo y deja que llegue, deja que llegue frente a ti. De hecho, simplemente el decir "No lo reprimas" no es suficiente. Si me lo permites, me gustaría decir, "Házte su amigo.”
¿Sientes tristeza? Házte su amigo. Ten compasión de ella. La tristeza también tiene su ser. Permítela, abrázala; siéntate con ella, dále la mano. Sé amigable. Enamórate de ella. ¡La tristeza es hermosa! No hay nada malo en ella. ¿Quién te dijo que es malo estar triste? De hecho, solamente la tristeza te da profundidad. La risa es superficial; la alegría está al nivel de la piel. La tristeza llega hasta los huesos, a la médula. Nada llega tan profundo como la tristeza.
Así que no te preocupes. Quédate con la tristeza y ella te llavará hasta lo más profundo de tu ser. Puedes pasear con ella y podrás conocer algunas cosas sobre tu ser que nunca antes habías conocido. Esas cosas sólo pueden ser reveladas estando triste, nunca pueden ser reveladas en la alegría. La oscuridad también es buena y también es divina.
La persona que puede estar pacientemente triste, de repente se encuentra con que una mañana la felicidad está surgiendo en su corazón desde una fuente desconocida. Esa fuente desconocida es la existencia. Te lo has ganado si has estado realmente triste, si has estado realmente desesperanzado, desesperado, infeliz, afligido, si has vivido en el infierno, te has ganado el cielo. Has pagado el precio.
Confronta la vida. Encuentra la vida. Habrá momentos difíciles, pero un día verás que esos momentos difíciles te han dado fuerza porque has salido a su encuentro. Así tenía que ser. Esos momentos difíciles son arduos cuando estás pasando por ellos, pero más tarde te darás cuenta que te han vuelto más integrado. Sin ellos nunca podrías haber estado centrado, con los pies en la tierra.
Permite que la expresión sea una de las reglas más importantes de tu vida. Aunque tengas que sufrir por ello, sufre. Nunca serás un perdedor. Ese sufrimiento te hará cada vez más capaz de gozar de la vida, de regocijarte con la vida.
Bendiciones, por todas nuestras relaciones!
El único problema con la tristeza, la desesperación, el enojo, la desesperanza, la ansiedad, la angustia, la aflicción, es que te quieres deshacer de ellos. Ésa es la única barrera.
Tendrás que vivir con ellos. No puedes simplemente escapar. Son precisamente las situaciones que la vida tiene para integrarse y crecer. Son los desafíos de la vida. Acéptalos. Son bendiciones disfrazadas. Si quieres escapar de ellos, si de alguna manera te quieres librar de ellos, entonces surge un problema, porque si te quieres librar de algo, nunca lo miras directamente y entonces eso mismo empieza a esconderse porque lo estás condenando. Entonces eso va cada vez más profundo dentro del inconsciente, se esconde en el rincón más oscuro de tu ser en donde no puedes encontrarlo. Se dirige hacia el sótano de tu ser y se esconde ahí. Y, por supuesto, mientras más profundo va, más problemas causa, porque entonces comienza a funcionar desde rincones desconocidos de tu ser y tú estás completamente indefenso.
Así que lo primero es: nunca reprimas. Lo primero es: Acéptalo y deja que llegue, deja que llegue frente a ti. De hecho, simplemente el decir "No lo reprimas" no es suficiente. Si me lo permites, me gustaría decir, "Házte su amigo.”
¿Sientes tristeza? Házte su amigo. Ten compasión de ella. La tristeza también tiene su ser. Permítela, abrázala; siéntate con ella, dále la mano. Sé amigable. Enamórate de ella. ¡La tristeza es hermosa! No hay nada malo en ella. ¿Quién te dijo que es malo estar triste? De hecho, solamente la tristeza te da profundidad. La risa es superficial; la alegría está al nivel de la piel. La tristeza llega hasta los huesos, a la médula. Nada llega tan profundo como la tristeza.
Así que no te preocupes. Quédate con la tristeza y ella te llavará hasta lo más profundo de tu ser. Puedes pasear con ella y podrás conocer algunas cosas sobre tu ser que nunca antes habías conocido. Esas cosas sólo pueden ser reveladas estando triste, nunca pueden ser reveladas en la alegría. La oscuridad también es buena y también es divina.
La persona que puede estar pacientemente triste, de repente se encuentra con que una mañana la felicidad está surgiendo en su corazón desde una fuente desconocida. Esa fuente desconocida es la existencia. Te lo has ganado si has estado realmente triste, si has estado realmente desesperanzado, desesperado, infeliz, afligido, si has vivido en el infierno, te has ganado el cielo. Has pagado el precio.
Confronta la vida. Encuentra la vida. Habrá momentos difíciles, pero un día verás que esos momentos difíciles te han dado fuerza porque has salido a su encuentro. Así tenía que ser. Esos momentos difíciles son arduos cuando estás pasando por ellos, pero más tarde te darás cuenta que te han vuelto más integrado. Sin ellos nunca podrías haber estado centrado, con los pies en la tierra.
Permite que la expresión sea una de las reglas más importantes de tu vida. Aunque tengas que sufrir por ello, sufre. Nunca serás un perdedor. Ese sufrimiento te hará cada vez más capaz de gozar de la vida, de regocijarte con la vida.
Bendiciones, por todas nuestras relaciones!
¿Vives en tu cuerpo, sagradamente?
El cuerpo es uno de los grandes ignorados. Nos ocupamos de él cuando se “enferma” (o duele) o con fines estéticos, a modo de imagen o máscara para los demás. Si no, vivimos en la burbuja de nuestra mente (como en las caricaturas, estamos en el globito que habla o piensa) y lo abandonamos, anestesiado, como una máquina que debe trabajar 24 horas, sin consideración ni cuidado. Así, nos perdemos de los numerosos mensajes que nos brinda, ya que el cuerpo es nuestro traje bioenergético en esta dimensión, el que traduce y expresa lo que sucede en los ámbitos emocionales, mentales, karmáticos, etc.
Casi nadie, hoy en día, está conciente de su cuerpo, de su energía. El día transcurre en la telaraña de pensamientos que teje la mente, entre el pasado y el futuro, raramente en el presente. Presta atención a este instante… ¿te das cuenta de tu cuerpo o estás abstraído leyendo esto?, ¿notas si estás incómodo, en una posición enredada o vencida?, ¿respiras con el diafragma, serena, ampliamente o con el pecho, ahogadamente?, ¿hay lugares tensos, dolorosos?, ¿sientes tus contactos con la silla, con el piso o estás literalmente sosteniéndote a ti mismo?, ¿percibes el estado de tu energía, de tus sensaciones, emociones?, ¿estás al tanto de los estímulos externos: sonidos, temperaturas, olores? Vivir en el presente es vivir atento a todo esto… porque el único que está aquí y ahora es el cuerpo.
Tu historia está en tu cuerpo; él guarda tus recuerdos, tus traumas, tus inseguridades, miedos y carencias. Tu respiración, tu tono muscular, tu postura, tus síntomas y enfermedades están ligados a tu pasado… y a tu presente. Puedes analizar durante años los sucesos de tu niñez; sólo los superarás cuando liberes a tu cuerpo de las consecuencias de ellos e in-corpores una nueva actitud. Un pecho hundido, una espalda cargada, una respiración superficial en el pecho, un cuello o una mandíbula tensos son prisioneros de tu relato personal. No se cambia la postura por voluntad sino por sanación de lo que la provocó.
¿Te resfrías continuamente, tienes diabetes o artritis, colon irritable o úlcera? ¿Te accidentas cada tanto, te quiebras o lastimas? No hay casualidades ni mala suerte ni infortunios. Tu cuerpo te está llamando la atención. No has podido solucionar ciertos temas en los niveles mentales y han bajado al físico, para que te hagas responsable y los resuelvas. Cuanto más los ignores o los tapes (con pastillas de todos los colores), con más fuerza volverán hasta que no puedas encubrirlos más.
Tu cuerpo no es algo que “te tocó”, una suerte de mezclas bizarras entre los genes de tu padre y tu madre. Lo elegiste. En realidad, es la materialización de tu personalidad, de lo que viniste a trabajar aquí, de tus dones y desafíos. Por eso, un ojo entrenado puede saber quién eres con sólo mirarte.
A todo esto, agrégale lo que está sucediendo en estos tiempos. Estamos en las etapas finales de un cambio maravilloso: el alma encarnándose, la espiritualización de la materia, el cuerpo conteniendo la energía divina. Una espiritualidad que no contempla al cuerpo es insustancial y vacía. Debemos estar enraizados en este hermoso planeta (que está haciendo su propia evolución también) y concientes de la Luz que somos.
Este proceso es muy extenuante físicamente. Numerosos síntomas y supuestas enfermedades tienen su génesis en él.Necesitamos más descanso y, al mismo tiempo, actividad física para sostenerlo, un equilibrio difícil de llevar a veces. Mejor nutrición y mucha agua. Naturaleza. Simplificar nuestra vida. Al Ego le gusta complicar y meterse en unas cuantas cosas para hacernos creer que valemos, que somos importantes, que más es mejor. No es así. El Ser es simple y profundo.
“El cuerpo es nuestro punto de contacto entre los reinos físicos y etéreos... donde utilizamos, estructuramos y anclamos nuestro potencial en la forma”,dice Lauren Gorgo y agrega, en una canalización: “La cantidad de tiempo que se necesite para encarnar plenamente su vehículo físico es directamente proporcional a la cantidad de resistencia que mantengan. Para que el cuerpo físico integre estas frecuencias tan elevadas, se requiere un nivel profundo de entrega y aceptación, de manera que cada célula pueda armonizarse con las fuerzas galácticas de la Creación. Si hay resistencia a contener, portar o aceptar estas energías, el cuerpo va a respingar en rebeldía y crear un gran malestar. Por ello, recomendamos un ablandamiento, una apertura y una disposición a dar la bienvenida y abrazar por completo a estas energías... no rechazarlas. Al igual que durante un parto, relajarse en la incomodidad va a aliviar el estrés en el cuerpo físico durante el proceso intensivo de renacimiento que están experimentando actualmente. Permitir, permitir, permitir, es lo que diríamos en respuesta a toda resistencia disfrazada de sufrimiento”.
Y así de difícil como es, también es así de precioso y movilizador. Sé el dueño de tu mente y el feliz habitante de un cuerpo conectado a Todo lo Que Es.
El cuerpo es uno de los grandes ignorados. Nos ocupamos de él cuando se “enferma” (o duele) o con fines estéticos, a modo de imagen o máscara para los demás. Si no, vivimos en la burbuja de nuestra mente (como en las caricaturas, estamos en el globito que habla o piensa) y lo abandonamos, anestesiado, como una máquina que debe trabajar 24 horas, sin consideración ni cuidado. Así, nos perdemos de los numerosos mensajes que nos brinda, ya que el cuerpo es nuestro traje bioenergético en esta dimensión, el que traduce y expresa lo que sucede en los ámbitos emocionales, mentales, karmáticos, etc.
Casi nadie, hoy en día, está conciente de su cuerpo, de su energía. El día transcurre en la telaraña de pensamientos que teje la mente, entre el pasado y el futuro, raramente en el presente. Presta atención a este instante… ¿te das cuenta de tu cuerpo o estás abstraído leyendo esto?, ¿notas si estás incómodo, en una posición enredada o vencida?, ¿respiras con el diafragma, serena, ampliamente o con el pecho, ahogadamente?, ¿hay lugares tensos, dolorosos?, ¿sientes tus contactos con la silla, con el piso o estás literalmente sosteniéndote a ti mismo?, ¿percibes el estado de tu energía, de tus sensaciones, emociones?, ¿estás al tanto de los estímulos externos: sonidos, temperaturas, olores? Vivir en el presente es vivir atento a todo esto… porque el único que está aquí y ahora es el cuerpo.
Tu historia está en tu cuerpo; él guarda tus recuerdos, tus traumas, tus inseguridades, miedos y carencias. Tu respiración, tu tono muscular, tu postura, tus síntomas y enfermedades están ligados a tu pasado… y a tu presente. Puedes analizar durante años los sucesos de tu niñez; sólo los superarás cuando liberes a tu cuerpo de las consecuencias de ellos e in-corpores una nueva actitud. Un pecho hundido, una espalda cargada, una respiración superficial en el pecho, un cuello o una mandíbula tensos son prisioneros de tu relato personal. No se cambia la postura por voluntad sino por sanación de lo que la provocó.
¿Te resfrías continuamente, tienes diabetes o artritis, colon irritable o úlcera? ¿Te accidentas cada tanto, te quiebras o lastimas? No hay casualidades ni mala suerte ni infortunios. Tu cuerpo te está llamando la atención. No has podido solucionar ciertos temas en los niveles mentales y han bajado al físico, para que te hagas responsable y los resuelvas. Cuanto más los ignores o los tapes (con pastillas de todos los colores), con más fuerza volverán hasta que no puedas encubrirlos más.
Tu cuerpo no es algo que “te tocó”, una suerte de mezclas bizarras entre los genes de tu padre y tu madre. Lo elegiste. En realidad, es la materialización de tu personalidad, de lo que viniste a trabajar aquí, de tus dones y desafíos. Por eso, un ojo entrenado puede saber quién eres con sólo mirarte.
A todo esto, agrégale lo que está sucediendo en estos tiempos. Estamos en las etapas finales de un cambio maravilloso: el alma encarnándose, la espiritualización de la materia, el cuerpo conteniendo la energía divina. Una espiritualidad que no contempla al cuerpo es insustancial y vacía. Debemos estar enraizados en este hermoso planeta (que está haciendo su propia evolución también) y concientes de la Luz que somos.
Este proceso es muy extenuante físicamente. Numerosos síntomas y supuestas enfermedades tienen su génesis en él.Necesitamos más descanso y, al mismo tiempo, actividad física para sostenerlo, un equilibrio difícil de llevar a veces. Mejor nutrición y mucha agua. Naturaleza. Simplificar nuestra vida. Al Ego le gusta complicar y meterse en unas cuantas cosas para hacernos creer que valemos, que somos importantes, que más es mejor. No es así. El Ser es simple y profundo.
“El cuerpo es nuestro punto de contacto entre los reinos físicos y etéreos... donde utilizamos, estructuramos y anclamos nuestro potencial en la forma”,dice Lauren Gorgo y agrega, en una canalización: “La cantidad de tiempo que se necesite para encarnar plenamente su vehículo físico es directamente proporcional a la cantidad de resistencia que mantengan. Para que el cuerpo físico integre estas frecuencias tan elevadas, se requiere un nivel profundo de entrega y aceptación, de manera que cada célula pueda armonizarse con las fuerzas galácticas de la Creación. Si hay resistencia a contener, portar o aceptar estas energías, el cuerpo va a respingar en rebeldía y crear un gran malestar. Por ello, recomendamos un ablandamiento, una apertura y una disposición a dar la bienvenida y abrazar por completo a estas energías... no rechazarlas. Al igual que durante un parto, relajarse en la incomodidad va a aliviar el estrés en el cuerpo físico durante el proceso intensivo de renacimiento que están experimentando actualmente. Permitir, permitir, permitir, es lo que diríamos en respuesta a toda resistencia disfrazada de sufrimiento”.
Y así de difícil como es, también es así de precioso y movilizador. Sé el dueño de tu mente y el feliz habitante de un cuerpo conectado a Todo lo Que Es.
"Corazón irrompible"
Nadie tiene el poder de deshacernos, nos destruimos a nosotros mismos a través del otro.
El corazón no se rompe, jamás lo hará pues su estructura es muy fuerte. Nadie tiene el poder de deshacernos, nos destruimos a nosotros mismos a través del otro.
Las personas llegan a nuestra vida, no sólo para impactarnos, sino también para darnos una o varias lecciones. Ellas arribarán siempre cargadas de cosas que enseñarnos y con las llaves de algunas puertas que no hemos podido o no hemos querido abrir.
Una pareja viene a mostrarnos los puntos en los que tenemos que trabajar, es un reflector de las fallas de nosotros mismos, un proyector de nuestro lado oscuro. Son actores que se prestan como intérpretes para que veamos lo que no nos hemos atrevido a mirar dentro, muy dentro.
El otro es y siempre será un espejo. Si decidimos, de una manera consciente, que no queremos más a una persona cerca, debemos dejar de culparla, pues también somos responsables de todo lo sucedido.
Tenemos la inminente costumbre de echarle la culpa al otro de lo que sucede, aunque las relaciones son de doble vía. Si alguien llega a devastarnos lo más seguro es que lo hayamos destruido nosotros también.
El que se rompe no es el corazón, sino el ego. Él es el que se tira al piso, patalea y hace drama. El lastimado, el abandonado, el que nos engaña diciendo que somos víctimas cuando en verdad no hay victimario ni héroe, sólo aprendizaje y sabiduría.
Soltemos a las personas agradeciendo y deseándoles lo mejor, descubriendo que el corazón, tan sólo, se ha hecho más fuerte y el ego más débil.
Xandra Orive.
LA LEY DEL CRECIMIENTO Aquello sobre lo que piensas aumenta. Esta es una máxima oriental y resume la más grande y fundamental de todas las leyes de la mente. Aquello sobre lo que piensas aumenta. Lo que sea que tú permitas que ocupe tu mente, lo aumentas en tu vida. Si el sujeto de tu pensamiento es bueno o malo, la ley trabaja y la condición aumenta. Cualquier tema que mantengas fuera de la mente tiende a disminuir en la vida, porque lo que no usas se atrofia. Cuanto más pienses en las quejas o las injusticias que has sufrido, más del mismo tipo de dificultades continuarás recibiendo. Cuanto más pienses en la buena fortuna que tienes, más buena fortuna vendrá a ti. Esto es la básica, fundamental y todo incluyente ley de la mente. Y en realidad toda enseñanza psicológicay metafísica es poco más que un comentario sobre esto.Aquello sobre lo que piensas aumenta. ''Por lo demás, hermanos, todo lo que es verdadero, bueno, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo puro, todolo amable, todo lo que es de buen nombre, si hay virtud alguna, si hay algo digno de alabanza, en esto pensad...'' ( Filipenses 4:8) Del libro 'Un año con Emmet Fox' de Emmet Fox.
miércoles, 9 de mayo de 2012
¿Qué hacer para ser consciente / testigo?
Hay que romper de algún modo este hábito mecánico que llamamos pensar. Hagas lo que hagas, procura hacerlo no verbalmente. Es difícil, es duro, y al principio parece absolutamente imposible, pero no lo es. No es imposible, solo es difícil. Si andando por la calle... camina no verbalmente. Solo camina, aunque sea tan solo durante unos segundos, y tendrás un vislumbre de un mundo diferente, un mundo no verbal, el
mundo real, no el mundo de la mente que el hombre ha creado dentro de sí mismo.
Si estás comiendo... come no verbalmente. Alguien le preguntó a Bokuju, un gran maestro zen: «¿Cuál es tu camino, cuál es tu método?» y Bokuju dijo: «Mi método es muy simple: cuando tengo hambre, como; cuando tengo sueño, duermo... y eso es todo.»
El hombre quedó desconcertado y dijo:
-¿Qué dices? Yo también como y también duermo, y todo el mundo hace lo mismo.
¿Qué tiene eso para que lo llames un camino?
y Bokuju dijo:
-Cuando tú comes, estás haciendo muchas cosas, no solo comer. Y cuando duermes, estás haciendo de todo menos dormir. Pero cuando yo como, simplemente como; cuando duermo, simplemente duermo. Todos mis actos son totales.
Todos los actos se vuelven totales cuando dejas de ser verbal. Así que intenta comer sin ninguna verbalización en la mente, sin ningún pensamiento en la mente. Solo come... y entonces comer se convierte en meditación, porque cuando dejas de ser verbal te conviertes en testigo.
Si eres verbal, te conviertes en un pensador. Si no eres verbal, no puedes hacer nada por evitarlo: te conviertes automáticamente en testigo., Así que intenta hacerlo todo no verbalmente: camina, come, date un baño o siéntate en silencio. Después, simplemente
siéntate; y después sé «una sentada». No pienses. Entonces, hasta estar sentado se puede convertir en meditación; el simple andar se puede convertir en meditación.
Osho.
Hay que romper de algún modo este hábito mecánico que llamamos pensar. Hagas lo que hagas, procura hacerlo no verbalmente. Es difícil, es duro, y al principio parece absolutamente imposible, pero no lo es. No es imposible, solo es difícil. Si andando por la calle... camina no verbalmente. Solo camina, aunque sea tan solo durante unos segundos, y tendrás un vislumbre de un mundo diferente, un mundo no verbal, el
mundo real, no el mundo de la mente que el hombre ha creado dentro de sí mismo.
Si estás comiendo... come no verbalmente. Alguien le preguntó a Bokuju, un gran maestro zen: «¿Cuál es tu camino, cuál es tu método?» y Bokuju dijo: «Mi método es muy simple: cuando tengo hambre, como; cuando tengo sueño, duermo... y eso es todo.»
El hombre quedó desconcertado y dijo:
-¿Qué dices? Yo también como y también duermo, y todo el mundo hace lo mismo.
¿Qué tiene eso para que lo llames un camino?
y Bokuju dijo:
-Cuando tú comes, estás haciendo muchas cosas, no solo comer. Y cuando duermes, estás haciendo de todo menos dormir. Pero cuando yo como, simplemente como; cuando duermo, simplemente duermo. Todos mis actos son totales.
Todos los actos se vuelven totales cuando dejas de ser verbal. Así que intenta comer sin ninguna verbalización en la mente, sin ningún pensamiento en la mente. Solo come... y entonces comer se convierte en meditación, porque cuando dejas de ser verbal te conviertes en testigo.
Si eres verbal, te conviertes en un pensador. Si no eres verbal, no puedes hacer nada por evitarlo: te conviertes automáticamente en testigo., Así que intenta hacerlo todo no verbalmente: camina, come, date un baño o siéntate en silencio. Después, simplemente
siéntate; y después sé «una sentada». No pienses. Entonces, hasta estar sentado se puede convertir en meditación; el simple andar se puede convertir en meditación.
Osho.
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