domingo, 9 de febrero de 2014

“Calma las aguas de tu  mente
Y el universo y las estrellas
Se verán reflejadas en tu alma”   Rumí
 
 La meditación se está convirtiendo, cada vez más,  en la práctica espiritual habitual elegida por muchas personas que por una u otra razón buscan beneficiarse de sus atributos,  tanto para mejorar su salud física como emocional y mental también.
La práctica diaria de esta técnica no solo nos reconforta el espíritu, si no también es una de las herramientas que favorecen la disminución del estrés y reduce considerablemente las consecuencias derivadas de éste, como son los ataques de pánico, la ansiedad, el insomnio, etc.
Mejora nuestra memoria, puesto que es un ejercicio que  requiere de mucha atención. Nos vuelve más atentos, ya que observamos nuestro estado mental para conseguir relajarnos cada vez más y este desarrollo  de la conciencia se manifestará en nuestra vida cotidiana de forma natural aplicándola en todos los aspectos en los que nos desenvolvemos diariamente.
Permite que equilibremos nuestro estado emocional, aprendemos a responder con imperturbabilidad  y nos aporta una visión más optimista de las cosas, ya que la interpretación que hacemos de nuestra realidad cambia al mejorar nuestra autoconfianza y autoestima.
Estimula mucho el autoconocimiento y  empezamos a ser capaces de distinguir lo que somos de  lo que no. Nos volvemos más sinceros con nosotros mismos y nuestro entorno. Desarrollamos humildad y moderación.
En el aspecto físico, nos ayuda a regenerar nuestro organismo, ya que meditar estimula la producción de nuevas células y la constante oxigenación, nos permite hacer buen uso de ellas. Mejorando considerablemente cada órgano vital. Cabe destacar que nos provee de mucha energía.
La serenidad se da en todos los ámbitos de nuestro ser, sea físico, emocional, mental y espiritual, y como consecuencia comenzamos a vivir en plenitud y armonía.
Meditar no implica la adhesión a ninguna filosofía o religión, basta con la necesidad de alcanzar mayor bienestar y calidad de vida, de modificar hábitos y  alentar al crecimiento de cualidades más positivas como son la empatía y la compasión, de profundizar vínculos y de reconciliarnos con nosotros mismos, de flexibilizarnos y lograr amplitud mental.
Meditar es integrar todos los aspectos de nuestra vida. Meditar es cultivar serenidad.
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